A lo largo de sus cuatro, pero impactantes capítulos, Adolescencia de Netflix narra cómo la detención de un joven de 13 años por asesinato cambia por completo su vida y la de toda su familia. Uno de los episodios está plasmado en el instituto donde estudia el protagonista, una ficción que contó hasta con tres desenlaces alternativos, según reseñó CulturaOcio.
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Adolescencia de Netflix: los finales alternativos del segundo episodio
En el segundo episodio, el cocreador Stephen Graham, quien también encarna a Eddie, el padre del protagonista, lidera una toma aérea en el lugar del asesinato, donde deja algunas flores para recordar a la víctima, Katie, una estudiante del mismo colegio. El director Philip Barantini y director de fotografía Matt Lewis revelaron cómo se gestó este momento durante una visita al podcast The Rest Is Entertaiment, donde el detalle de contar con la participación de Graham fue idea de un ejecutivo de Netflix.
Lewis y Barantini revelaron que otros posibles finales incluían mantener la cámara a nivel de la calle y otro en el que el dron capturara la ciudad desde las alturas, pero no aterrizaba en el lugar donde fue asesinada la víctima y, en su lugar, la toma solamente se desvanecería. La tercera posibilidad contemplaba a Eddie apareciendo en el colegio en lugar de la escena del crimen.
El capítulo dos de Adolescencia cerró con una toma en el lugar del crimen
No obstante, decidieron seguir el consejo de un ejecutivo de Netflix: “En lugar de decir ‘no, no vamos a hacer eso, es ridículo’, pensé: ‘Dios mío, Matt, Matt, tenemos que aterrizar el dron, tenemos que intentarlo al menos’“, revelaron.
“Ahí fue cuando lloré. Sabía que al menos teníamos el episodio”
“No hay mucho margen para cambios. Sustituimos la toma del miércoles por la mañana con el ensayo del aterrizaje. El descenso fue muy complicado porque un dron, al moverse muy rápido, puede cortar el viento, y Pontefract es un lugar muy ventoso”, señaló Lewis.
“Cuando disminuye la velocidad y tiene que descender, empiezas a sentir esa especie de zigzag, casi como una hoja que cae de un árbol. Y teníamos el problema de que el dron tenía que controlarse desde un vehículo en movimiento porque el alcance desde el colegio era insuficiente”, sentenció.